Según demostró el sociólogo Polak, sobre
1500 años de historia de Europa: "Sí toda una cultura tiene
una imagen pesimista del futuro, esa imagen es una profecía
que se cumple. Las predicciones que hacemos sobre la decadencia
de la misma, tiene que ver con los comportamientos que asumimos
al respecto y las declaraciones destructivas, que se generan
en masa".
Las predicciones son una enfermedad de
las creencias que asumimos como tal, que se manifiestan
en el afuera y se contagian paulatinamente en toda la
sociedad. Al liberar tanta energía en declaraciones negativas,
perdemos oportunidades de invertir en nuevas oportunidades,
como así también de realizar los cambios necesarios, para
forjar situaciones distintas, que nos lleven a nuevos
paradigmas.
Sí las profecías se manifiestan en una
sociedad o cultura, lo mismo ocurre en el interior de
una organización, cuando no creen en quienes las dirigen,
como así tampoco en los objetivos o estrategias que se
puedan implementar.
Escuchamos a diario los rumores de radio
pasillo, " la empresa esta mal", "bajaron las ventas",
"el gerente de tal área hizo una mala inversión, van a
vender la compañía"… y así se podría enumerar distinto
mensajes de situaciones negativas, que a la larga terminan
en cumplir la profecía que los integrantes de la empresa
"han pronosticado", perdiendo la motivación hacia la tarea
y la responsabilidad de su gente.
Hoy, por el malestar que ha generado
la política, la globalización, la economía y nosotros
mismos, hemos perdido la capacidad de innovar, de comprometernos
con la tarea, con los proyectos de la organización, inclusive
con nuestro ser, sin olvidar cuantos valores hemos dejado
en el camino.
Retomando la comunicación, el lenguaje
hablado, es palabra declarada, pues cuando conversamos
liberamos energía y los seres humanos vivimos en un mundo
lingüístico, perdiendo de vista nuestro objetivo en esa
organización, pues el lenguaje es acción y como tal se
manifiesta, creando paradigmas negativos que no favorecen
a la marcha de los negocios.
Rafael Echeverría en su libro "Ontología
del lenguaje", nos dice:
No sabemos cómo las cosas son. Sólo sabemos
cómo las observamos o cómo las interpretamos. Vivimos
en un mundo de interpretaciones.
Hoy es importantísimo tener presente
a la comunicación en todas sus formas, debemos como profesionales
saber escuchar, que se está diciendo, para que se declare
ese mensaje, no dejemos liberado el espacio a los rumores,
que flotan en nuestro ambiente, sin accionar al respecto,
ya que dicho rumor no es inocente, por algún motivo fue
declarado. Tengamos presente que estamos trabajando con
adultos y debemos conocer en que espacio comunico algo,
ya que a futuro nos perjudicará en nuestra trayectoria.
Toda proposición abre o cierra acciones, cuando nos manejamos
como seres humanos responsables por las acciones de nuestra
gente, debemos cuestionar el lenguaje negativo de alguno
de los integrantes de nuestro equipo, escucharlo, entenderlo
y preguntarle para que declaró tal situación negativa,
que en principio lo perjudica a él, como a toda la organización.
Vivimos a diario emitiendo juicios de
situaciones, que difieren de las observaciones, y esto
radica en nuestras creencias, en lo que hemos aprendido
en nuestro proceso de sociabilización primario, a través
de nuestros padres, abuelos, etc., que nos condicionan
a generar situaciones nuevas más providentes, tanto como
para nosotros mismo, como así también para aquellos a
los cuales les estamos ofreciendo nuestros servicios.
Echeverría dice que "nuestras acciones revelan nuestra
forma de ser", y estas devienen de nuestro lenguaje,
¿Cómo nos hacemos conocer? A través de lo que decimos
y posteriormente de lo que hacemos.
Sí cambiáramos nuestra manera de expresarnos,
reaprendiendo a comunicarnos basándonos en hechos certeros,
no ocasionando tanto daño con la palabra, nos quedarían
espacios para crear situaciones nuevas, llenas de energía
positiva, para programar nuevamente nuestra existencia,
aprendiendo como lo hacen los niños, cuando recién comienzan
a caminar, que se caen y vuelven a levantarse. Aprendiendo
a escuchar que decimos y como actuamos al respecto.
Los cambios se pueden lograr a partir de las nuevas
técnicas que circulan en el mercado, que hacen que cambiemos
el aquí y el ahora, comprometiéndonos en principio con
nosotros mismos, ya que somos los generadores de nuestras
propias acciones, el cambio es interno. No juzguemos el
afuera, ni porqué aquella empresa es exitosa, ya que el
éxito lo hace la gente, no es el nombre de una empresa
de punta la ganadora, sino sus recursos humanos, que como
equipo saben donde van y se responsabilizan por llegar.
Actúan consecuente, haciendo lo que dicen.